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Nuestra historia… de un viaje a Pachas.
Historias | Pachas

Nuestra historia… de un viaje a Pachas.

Santiago tenía veinticinco años, un trabajo estable en Bogotá, y una vida que iba bien. Pero algo faltaba. Un día tomó una decisión: renunció, empacó sus cosas, y se devolvió para Pereira. Sin plan detallado. Sin certezas. Solo con la sensación de que si no lo hacía en ese momento, nunca lo haría.

«Si no es ahora, pues nunca», recuerda haber pensado. «Si esto sale mal, no pasa nada». Esa fue la apuesta: dejarlo todo por algo ni el mismo sabía que era, simplemente está fluyendo con lo que sentía.

Llegó a Pereira y se asoció con Natalia, que ya tenía un taller de calzado funcionando. Pero la idea de Pachas llegó de una forma simple, casi casual. Santiago estaba planeando un viaje a Cartagena y quería unas alpargatas. Las buscó por todas partes. Nada. Entonces se preguntó: ¿y si las hacemos nosotros?

Empezaron sin presión. Hicieron los primeros pares, los subieron a Instagram, esperaron. «Vendimos un par el primer mes, otro el segundo», cuenta. No había afán. Era un experimento que podía crecer a su propio ritmo mientras aprendían del camino.

Fue en esa búsqueda de materiales donde todo cambió de dirección. Descubrieron que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, solo detrás del petróleo. Ese dato los golpeó. «Hacíamos parte de una de las industrias más contaminantes», recuerda Santiago. «Estamos haciendo un montón de cosas mal». Si iban a construir algo, querían hacerlo diferente. Empezaron a buscar materiales reciclados, procesos más limpios, formas más conscientes de producir.

El nombre llegó explorando significados. Querían algo que conectara con la tierra pero también con esa vida tranquila que buscaban vivir. Llegaron a “pacha”: madre tierra, pero también el término paisa para los que prefieren tomarse la vida sin tanto afán. Le pusieron la “s” porque son dos pies. Pachas.

«Queríamos unos zapatos muy cómodos para viajar, que no ocuparan nada de espacio, que fueran fáciles de lavar, que funcionaran para todo», explica Santiago. La marca empezó a crecer despacio. Fueron mejorando el producto, montaron página web, abrieron tiendas. La pandemia lo aceleró todo: el comercio digital explotó y Pachas ya tenía camino andado en redes y venta online. Cuando el mundo se abrió de nuevo, llegaron más tiendas, más equipo, más gente conectando con lo que representaba la marca.

Pero el verdadero giro llegó después. A principios del 2024 lanzaron sandalias, y todo cambió. «Fue un antes y un después», dice Santiago. «Hoy se venden muchas más sandalias que alpargatas». Lograron llegarle a un público más amplio, salirse del nicho en donde estaban y capturar clientes en un mercado diferente.

Para Santiago y el equipo de Pachas, las sandalias representan todo lo que siempre quisieron contar: esa vida de playa, de amigos, de cervezas frías un viernes, de viajar liviano y sin complicaciones. «Nos encanta lo que representa», dice. «Una sandalia es símbolo de libertad, de estar tranquilo».

Pachas – proceso y origen Pachas

La historia de Pachas es la de alguien que decidió saltar. Que dejó lo seguro para construir algo propio, a su ritmo, sin apuros. «En el camino hemos concluido que no hay que estresarse tanto por la meta o por el resultado», reflexiona Santiago. «Que si disfrutas lo que haces es muy probable que lo hagas bien». No fue perfecto. Hubo errores, ajustes, momentos de duda. Pero esa es la parte buena: cuando dejas que las cosas fluyan sin forzarlas, a veces encuentran su propio camino. Como ponerse unas sandalias y salir a caminar sin mapa, confiando en que el día te va a llevar a donde tengas que estar.

Paz!

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